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En general, podemos decir que la Eisenia
Foétida (la especie comúnmente conocida como "lombriz roja
californiana") puede criarse en cualquier lugar. Lo más común es el
criadero al aire libre, haciendo cunas de 1 a 2 m de
ancho por el largo que se desee.
Una cuna no es más que un espacio
rectangular delimitado por maderas, ladrillos, bloques de
cemento o cualquier elemento que sirva de contención. Pero tampoco esto
es imprescindible, puesto que se puede simplemente apilar el alimento
sobre el suelo e introducir en él las lombrices.
La comida que se les brinde debe ser materia orgánica parcial o totalmente descompuesta. De no ser
así, las altas temperaturas generadas durante el proceso de fermentación
(hasta 75º C), matarán a las lombrices. El proceso de fermentación,
llamado también compostización, se realiza de diversas
maneras y según la materia utilizada. Por lo general, se emplea una mezcla de estiércol de vaca o caballo, con otro residuo
celulósico, como paja, hierba, etcétera. No obstante, puede usarse
cualquier materia orgánica, como pasto, hojas, papeles, cartones,
cáscaras, maderas y otras. En el curso de maduración la mezcla
alcanza altas temperaturas que matan los gérmenes patógenos.
Una acción sucesiva de bacterias y hongos, convierte a la mezcla en una
sustancia color castaño oscuro, inodora y apta para alimentar a las
lombrices. Esta comida debe proporcionárseles periódicamente y en
cantidad suficiente para satisfacer sus requerimientos.
Una vez establecido el lugar para la
cría y luego de haber armado la cuna, se cubre
con una capa de paja o pasto seco. Posteriormente se le
agrega el compuesto orgánico debidamente humedecido y finalmente se
agregan las lombrices sobre la superficie, quienes por sí mismas se
introducirán en el lecho.
A partir de este momento se debe poner cuidado
en cuatro detalles:
· Proporcionarles el alimento necesario,
humedecido y con el debido grado de descomposición. Calcular la cantidad
de comida es muy fácil: si hay tres kilogramos de lombrices, deben
incorporarse tres kilogramos de alimento humedecido por día.
· Mantener la humedad de la cuna.
En general, si el alimento está humedecido correctamente, la cuna
mantiene una humedad relativamente estable. Si es necesario, se puede
regar la cuna con una regadera.
· Cuidar el pH. Es conveniente
que esté próximo a 7. Para medirlo se pueden usar unas cintas muy
económicas que venden las farmacias. Si el nivel no es el conveniente,
no hay que asustarse, ya que el pH se corrige de manera muy sencilla.
· Controlar la temperatura. Nos
referimos esencialmente al calor y al frío intenso. Los que dificultan
el normal desenvolvimiento de las lombrices. Siempre es recomendable
cubrir las cunas con una capa de paja o pasto, que además de proteger de
las temperaturas extremas, ayuda a conservar la humedad.
Aproximadamente a los cuatro meses de
comenzada la actividad, la población de lombrices habrá
aumentado al doble. Entonces será tiempo de duplicar el espacio
de la cuna y también la cantidad de alimento diario. Cuando transcurran
otros cuatro meses, deberá duplicar nuevamente el espacio y el alimento
y así, sucesivamente hasta que decida realizar su primera "cosecha".
En ese momento puede vender hasta el 50
% de la población sin riesgos, ya que en cuatro meses se habrá
duplicado nuevamente. Entonces, cada cuatro meses (o menos si las
condiciones de cría son óptimas), puede repetir la venta.
A medida que transcurre el tiempo, la cuna contendrá mayor
cantidad de humus. Puede extraerlo y almacenarlo hasta que
decida comercializarlo.
Detalles más precisos sobre cada método de
trabajo, se brindan personalmente en función de las posibilidades de
cada criador.
Sugerimos continúe su lectura con el
informe científico.
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