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La Era Industrial ha traído aparejado un
complicado cambio en el ecosistema que afectó también a la especie
humana. Las industrias comenzaron a explotar intensiva e
indiscriminadamente los recursos naturales, extrayendo las materias
primas para elaborar sus productos, generar energía, etc. Como si esto
no bastara, los residuos derivados de la producción iniciaron la
contaminación de ríos, tierras, napas subterráneas, atmósfera.
El hombre, en busca de mejores posibilidades laborales, se estableció en
torno de los grandes polos industriales poblando indiscriminadamente las
regiones más "progresistas" del planeta. Esas zonas densamente
pobladas comenzaron a generar enormes cantidades de
basura.
Por eso no sólo las industrias se llevan las críticas. La mejora en la
calidad de vida, con el mayor índice de consumo, tiene hoy y desde
entonces, un papel preponderante en materia de contaminación: mayor
consumo = más basura.
Las estadísticas indican que se producen entre 1 y 1,5 kg. de
residuos por habitante y por día. Por ejemplo, una ciudad de
1.000.000 de habitantes, genera hasta 1.500 toneladas diarias de
desperdicios.
No fue sino hasta la década del 50, que grupos y organizaciones
ambientalistas tomaron cartas en el asunto alertando sobre el deterioro
de la salud del planeta. A partir de allí y particularmente en los años
70, se generan importantes movimientos que concientizan sobre los
riesgos presentes y futuros. Desde entonces, la protección del
medio ambiente dejó de ser un tema relegado a aquellas regiones
más contaminantes, para convertirse en una causa universal.
Hoy, esta nueva conciencia, está reflejada en todos los aspectos de la
vida cotidiana. Reutilización, reconversión y reciclaje, son palabras
utilizadas diariamente.
Actualmente, países de alto desarrollo industrial y comercial, reciclan
gran cantidad de desperdicios. En los Estados Unidos, por ejemplo, se
recicla un equivalente a 720 kilogramos por habitante y por año. Pero
este reciclaje comprende principalmente vidrios y cartón.
Mientras plásticos (actualmente convertidos en combustibles), gomas y
metales son reutilizados, la basura orgánica se sigue
amontonando, enterrando o quemando. Los desperdicios orgánicos
son un serio problema hoy y una grave amenaza, Esta perspectiva obligó
a muchos estados en el mundo a tomar medidas para reducir el impacto
ambiental de final de siglo pasado y comienzo de este. Entre éstas
soluciones posibles esta la LOMBRICULTURA
El reciclaje es el proceso mediante el
cual productos de desecho, son nuevamente utilizados.
WORMS
Argentina dispone de los medios y los conocimientos necesarios
para ofrecerle sistemas de reciclaje de sustancias orgánicas muy
convenientes para su industria o establecimiento. Si los desperdicios
orgánicos se han transformado en un problema para Usted, seguramente le
interesarán nuestras propuestas. WORMS Argentina planifica y desarrolla
un sistema acorde a los requerimientos de cada situación en particular a
través de sus programas
PACI. |
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